Comprarse un coche casi nunca puede considerarse una buena inversión, al menos en lo que a economía se refiere: es muy complicado que, si en algún momento decides vender, consigas más dinero que el que pagaste por él. 

La devaluación de un coche es inevitable. Ya sea nuevo o usado, con el tiempo pierde gran parte de su valor pero, ¿cuánto nos darían si vendiéramos a día de hoy nuestro coche comprado por ejemplo en 2015?

A pesar de que no podemos hablar de cifras exactas, puesto que de ello dependen numerosos factores, sí podemos hacer una estimación basándonos en esos mismos.

Depreciación de un coche nuevo

Automáticamente en el momento en el que sacamos el coche del concesionario, pierde alrededor del 18% de su valor. La devaluación, por lo tanto, empieza en el mismo momento en el que sus cuatro ruedas pisan el asfalto.

Aunque los primeros meses vamos a cuidar y mimar nuestro nuevo coche, con el transcurso del tiempo y el uso diario, esa sensación se acaba diluyendo y le damos menos importancia.

A esto debemos sumar que, a finales de su primer año, previsiblemente el coche habrá perdido un 10% adicional por su uso. Y, en algunos modelos, incluso más: cuanto menos atractiva sea una marca más valor perderá el vehículo. 

Los coches más populares juegan con ventaja en este aspecto y tienen más posibilidades de mantener su precio. Pero ojo, este valor puede variar: lo que ahora se considera popular puede cambiar en menos de un año.

Depreciación de un coche de segunda mano

Los cuatro primeros años de vida de un vehículo son los más duros en lo que a depreciación se refiere. Si nos fijamos en algunos de los coches más vendidos en España, durante ese periodo de tiempo perderían en torno a un 15-25% por año.

Curva de depreciación de un Ford Kuga comprado en 2015. Fuente: Madiva Soluciones

El número de propietarios que ha tenido también es un valor muy importante a tener en cuenta en los coches de segunda mano. En España es habitual que los vehículos que estén en el mercado hayan tenido entre 3 y 6 dueños, algo que también reduce el valor del mismo y complica el saber qué uso se le ha dado a ese coche que estamos pensado comprar: si solo hablas con su último dueño, posiblemente estaremos pasando por alto consideraciones importantes que acortarán la vida útil de tu vehículo.

Además, lógicamente, un coche que ha sufrido algún accidente tenderá a perder mucho más valor que el mismo modelo comprado en el mismo momento, pero que haya sido cuidado durante toda su vida.

Por lo tanto, teniendo en cuenta la depreciación inmediata del 10% (en cuanto sale del concesionario) y una devaluación media anual de un 20% durante los primeros años, un vehículo comprado en 2015 por 20.000 euros tiene hoy un valor residual de unos 11.600 euros.

Fuente: Madiva Soluciones

Comprarse un coche supone una deuda de por vida que pocas veces merece la pena puesto que, como hemos visto, la rapidez con la que se devalúa es asombrosa.

Si a eso le sumamos, la incertidumbre actual y los constantes cambios en la normativa sobre los combustibles, está claro que comprarse un coche no sale a cuenta.

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